A muchas de las parejas primerizas que ya conviven con algún “compi peludo”, les surge la duda y/o preocupación de cómo será la reacción de su perro/gato cuando llegue el nuevo miembro de la familia a casa.

Con el objetivo de ayudaros ante esta situación que os preocupa, he decidido escribir una serie de 3 posts en los que os facilito unas pautas y consejos para que los apliquéis en estos tres momentos: antes de la llegada del bebé, en su llegada, y cuando empiece a gatear y moverse más activamente. Así que, empezaremos por el principio.

embarazada y perroSi ya tenéis pensamiento de tener hijos en un futuro, es el momento de hacerse la primera pregunta: ¿tiene vuestro perro/gato algún problema de comportamiento? Si es así, aunque no esté relacionada con niños, no esperéis a que pase más tiempo. Modificar una conducta conlleva tiempo y esfuerzo. No se trata de días o semanas, pueden ser meses de tratamiento y, un niño llega en escasos 9 meses, ¡el tiempo pasa volando!

Segundo, y una de las reglas de oro, ¡anticipación! La llegada de un bebé supone muchísimos cambios en la rutina diaria de la familia, incluso algunos propietarios deciden cambiarle las reglas a su “amiguete”. Por ejemplo, prohibirle la entrada a la habitación del niño. Si ha podido entrar ahí desde siempre, ¿por qué no le vamos a dejar ahora? El bebé es uno más de la familia y, si nosotros lo apartamos de él, el perro/gato interpretará que es algo negativo y peligroso. Hay que ser consistentes, no se puede cambiar de un día para otro un hábito. Por lo tanto, os aconsejo que elaboréis una lista donde apuntéis todos los cambios que se os ocurra que van haber: paseos en diferentes horarios y/o más cortos, tiempo de dedicación al niño, el padre se ocupará más del animal, etc. De este modo, podremos hacer una habituación gradual antes de que llegue el bebé, y no relacionará el cambio con su llegada.

bebe y perroSiguiendo con la anticipación, el día que lleguemos del hospital, nuestro “peludo” nos verá con el pequeño en brazos y, será frecuente que nos paseemos por casa con el niño en el regazo. No está de más que lo vayamos acostumbrando a esta situación. Podemos utilizar un cojín, una muñeca, o lo que se os ocurra.

También serán constantes las visitas de familiares y amigos que vendrán a ver al bebé. Si sabemos que a nuestro perro/gato no le gusta recibir gente, preparémonos con antelación y trabajemos este problema con la ayuda de un profesional. Algo muy interesante es preparar una zona segura (puede ser una habitación tranquila donde tenga todas sus cosas: su cama, comida y agua, juguetes, arena, rascador, etc.), donde se pueda refugiar cuando quiera estar tranquilo. También sería aconsejable enseñarle que en ocasiones va a tener que permanecer sólo en esta habitación. No como castigo, sino como algo natural y positivo. Si por el contrario, a nuestro animal le encantan las visitas (cosa rara en gatos), nada deberá cambiar. Hay que tener en cuenta que hasta ahora, cuando la gente viene a casa, el perro es el centro de atención, y después será el niño quién despierte todo su interés. Debemos informar a las visitas que al entrar en casa tendrán que saludar al perro con normalidad nada más lleguen, luego ya habrá tiempo para contemplar al niño.

Además, en muchos casos, existe la preocupación por parte de la pareja de saber qué reacción tendrá el animal en determinadas situaciones, como por ejemplo oír llorar al bebé. Mediante grabaciones de voz, es posible realizar ejercicios de habituación al llanto, poner un audio (siempre de menor a mayor volumen) y valorar su reacción.

Por otro lado, como con la mayoría de los temas, circula una leyenda urbana que dice que debemos darle un pañal usado al perro para que lo huela. ¿Tiene que ser un pañal usado? ¿Llevarlo en el coche con el olor que desprende? Las cacas de bebés pueden ser muy apetecibles para los perros, no creo que sea buena idea. En cambio, lo que sí que podríamos hacer los días que madre e hijo estén en el hospital, es que el padre aproveche para llevar ropita del bebé a casa para que el perro/gato pueda olerla, y así ir familiarizándose con ese olor. ¡Cuidado en el caso de los gatos! Dejaremos la ropa en el suelo y observaremos su actitud, si muestra interés o desaparece. Poco a poco, observando que el gato no se encuentre incómodo, iremos acercándosela hasta que podamos acariciarlo con la misma.gato y niño

Una de las herramientas fundamentales ante cualquier tipo de cambio, es el uso de las feromonas. Estas sustancias químicas son utilizadas entre animales de una misma especie para comunicarse. Actualmente se comercializan en diferentes presentaciones, tanto para gatos como para perros y, aplicadas en el ambiente tienen un efecto apaciguador y reductor del estrés.

Por último, algo que sí suelen tener muy claro los futuros padres, recordaros la importancia del control sanitario. Hay que tener al animal con todas las vacunaciones y desparasitaciones, tanto interna como externa, en regla.