Debido a la proximidad de nuestras fiestas de Moros y Cristianos, en las que se hacen actos como el tiroteo, y hay un ambiente constante de bandas de música y algún que otro petardo que tiran los niños, he decidido escribir acerca de este problema tan frecuente, las fobias a los ruidos. El objetivo es que conozcáis algunas herramientas para que vuestros amigos peludos lo pasen lo mejor posible en estas fechas.

En primer lugar, vamos a definir algunos términos:

  • MIEDO: es una respuesta emocional normal adaptativa ante una amenaza. Si no tuviéramos miedo y nos enfrentáramos a todo, no habría supervivencia.
  • FOBIA: es una respuesta desproporcionada a lo que esperaríamos por el grado de amenaza. Limita el comportamiento normal del animal, y además puede persistir en el tiempo aunque el estímulo no esté presente.
  • ANSIEDAD: es la respuesta emocional que se produce como anticipación de un peligro (real o no)

Por lo tanto, podemos tener animales que muestren miedo y, por consiguiente una respuesta adaptativa totalmente normal de la que son capaces de recuperarse fácilmente, pero debemos estar atentos e identificar los individuos que padecen fobia, normalmente ligada a ansiedad, lo que supone una falta de bienestar.

El origen de las fobias, por lo general, es multifactorial:

  • Heredadas: se ha demostrado que tienen un porcentaje de heredabilidad bastante elevado. Entre el 40-50% del miedo de un individuo puede explicarse debido a la genética.
  • Mala socialización: durante el periodo de socialización deberíamos hacer una habituación progresiva a todos los estímulos a los que el animal va a ser expuesto en el futuro, para que no muestre miedo.
  • Experiencia traumática: un evento suficientemente aversivo puede producir una sensibilización y desarrollar una fobia desde ese instante.

Es importante saber cuál puede ser la causa en cada individuo, para tener claro donde podremos actuar o no mediante el tratamiento. En un animal en el que la fobia ha sido originada por un evento traumático, tendrá mucho mejor pronóstico que en uno en el que se ha mostrado temeroso desde su infancia y no se ha socializado correctamente.

Pero, ¡vamos al grano! ¿Cómo podemos mejorar el bienestar de nuestro peludo en estas circunstancias? Por supuesto, lo correcto es que os pongáis en contacto con un veterinario etólogo para adaptar lo mejor posible el tratamiento a cada caso. Pero, os daré algunos consejos para ayudar a vuestro perro/gato a no pasarlo tan mal.

Tenéis que tener claro que con estas recomendaciones no vamos a conseguir solucionar el problema, únicamente vamos a paliar los síntomas mediante una actuación a corto plazo. Sin embargo, se puede conseguir una curación si trabajamos a largo plazo durante las épocas en los que no se presentan dichos estímulos.

Pues bien, a nivel práctico, ¿cuáles van a ser mis recomendaciones?

  1. Evitación del estímulo: en esta área geográfica, hay mucha gente que posee una casa de campo como segunda vivienda. Lo más recomendable es llevar al perro allí, lejos del jaleo y el ruido excesivo. Eso sí, siempre que esté acostumbrado a ir a esa casa y quedarse allí solo, sino tendrás que permanecer tú con él. Quizá también sea una buena época para hacer un viaje con tu compi de cuatro patas.

Y, ¿si no tenemos esta opción y tiene que permanecer en casa?

  1. No dejarlo solo durante los momentos más complicados: el propietario, por lo general, es para su animal una fuente de seguridad, y su presencia puede mejorar los síntomas.
  2. No castigarlo por mucho que nos moleste su reacción. En esta situación de miedo extremo, el animal no es consciente de sus actos, y reprimirlo solo añadirá más negatividad al evento, además de estropear el vínculo de confianza contigo.
  3. Actuar con naturalidad y tranquilidad sin darle importancia a la situación.
  4. No negarle el contacto físico si lo busca: podemos acariciarlo si así conseguimos calmarlo. Hasta ahora siempre se había dicho que si acariciábamos a nuestro perro en esta situación, estaríamos reforzándole el miedo. Sin embargo, ahora esto se cuestiona, pues el miedo es una respuesta autonómica involuntaria y, por lo tanto, no se puede reforzar.
  5. No impedirle esconderse. Cuando un animal tiene miedo este hecho le ayuda a sobrellevar la situación con mayor facilidad.
  6. Crear una zona segura: habrá que hacerlo con antelación, para poder hacer una asociación positiva con este lugar mediante juegos, comida, caricias… Se escogerá una estancia lo más interior posible, lo más resguardada posible del ambiente exterior. La prepararemos con todas sus cosas (camita, agua, juguetes, etc.). Dentro de esta misma estancia, podemos usar herramientas como un transportín, una caja de cartón, debajo de una mesa, detrás del sofá, o cualquier zona que podamos aislar lo mejor posible del sonido, haciendo uso de mantas gruesas que amortigüen el ruido, o de música ambiental.
  7. Fármacos: tendrás que consultarlo con anterioridad, ya que la medicación empleada es necesaria probarla con tiempo, pues no todos los perros/gatos responden de igual manera. Ante todo NO automediques a tu animal, NI uses relajantes musculares tipo acepromacina (Ver enlace: http://gretca.com/recomendaciones-del-gretca-sobre-el-uso-de-la-acepromacina-en-problemas-de-fobias-en-perros/).
  8. Feromonas: son sustancias químicas liberadas por las madres lactantes que transmiten tranquilidad a sus cachorros. También tienen efecto en los adultos, a los que les transmiten seguridad cuando tienen que enfrentarse a nuevas experiencias o situaciones de miedo, con frecuencia asociadas a comportamientos relacionados con estrés que afectan a su bienestar y a su convivencia con nosotros.
  9. Nutracéuticos: son complementos alimentarios que presentan  algún beneficio para la salud. En este caso utilizaríamos compuesto que ayuden a relajar y disminuir el estrés.

Además, debemos tener en cuenta a la hora de sacarlos a la calle de paseo y a que hagan sus necesidades, lo haremos en momentos del día en que no haya mucho ruido y en áreas alejadas del barullo. También, llevarlos siempre atados con material seguro, con el fin de evitar un escape ante cualquier situación imprevista de pánico.

Os dejo aquí un vídeo muy interesante para completar toda esta información. Espero que os sea de ayuda y lo pongáis en práctica para mejorar el bienestar de vuestro animal durante esas situaciones tan desagradables para ellos.