Cada vez más, los propietarios se preocupan por asesorarse en la educación de su perro. Una de las cuestiones más frecuentes que surge a la llegada de un cachorro a casa es cómo enseñarle las pautas de eliminación. Para poder hacerlo correctamente, primero debemos  conocer algunas características normales en su comportamiento:

  • Los cachorros no empiezan a eliminar de manera voluntaria hasta las dos semanas de edad. Lo harán en el nido, y es la madre la que se encarga de limpiar la guarida.
  • Con 3 semanas comienzan a salir del nido para eliminar, pero lo hacen en un área general. Es a partir de las ocho semanas aproximadamente (edad aconsejada de adopción) cuando aparece una preferencia por un sustrato determinado.
  • Evitarán eliminar en las zonas donde comen y descansan.
  • La probabilidad de que un cachorro elimine después de comer, beber, dormir, jugar o hacer algún tipo de actividad, es máxima.

Aprovecharemos estas peculiaridades para aplicar las pautas de manejo adecuadas para enseñar a nuestro cachorro de manera coherente. En la mayoría de las casas se dan dos circunstancias diferentes a lo largo del día: una en la que el cachorro puede estar supervisado, y otra en la que no. Actuaremos de la siguiente manera en cada una de ellas:

CON SUPERVISIÓN

Tendremos que acompañar al cachorro al lugar donde queremos que haga sus necesidades con la máxima frecuencia posible y, teniendo en cuenta sus posibilidades de aguantarse. Una regla que nos puede servir para no ser demasiado exigentes con el cachorro es la siguiente: una hora por cada mes que tenga el cachorro, más una. Por ejemplo:

2 meses de edad + 1 = 3 horas

Es decir, a un cachorro de dos meses lo acompañaríamos cada tres horas, y a uno de 3 meses cada 4 horas.

Pero además de eso, lo conduciremos hasta el lugar escogido para eliminar en los momentos de máxima probabilidad (después de dormir, comer, beber, jugar).

Y, ¿cuál será ese lugar donde lo acompañemos? Mientras el cachorro no esté totalmente vacunado no se aconseja bajarlo a la calle, donde puede contagiarse al oler los excrementos y estar en contacto con otros perros que no sabemos si están sanitariamente controlados. Pero esto no significa que no debamos sacar al perrito a la calle, es más, tendremos que hacerlo para que se vaya acostumbrando a los ruidos, el tráfico, la gente, ver otros perros, etc. Esto lo conseguiremos llevándolo en brazos hasta que finalicemos las pautas de vacunación. Durante este periodo, el lugar donde debemos conducirlo para que haga sus necesidades será el sustrato elegido para eliminar en casa (periódico/cartón/empapadores). Una vez el animal esté vacunado y pueda salir a la calle con normalidad, deberá ser allí donde lo llevemos cada vez.

La idea de todo esto es conseguir que el perro se equivoque el menor número de veces posible y, acierte en todas la ocasiones. Esto también se verá favorecido al recompensarlo de manera positiva cuando lo haga correctamente con elogios, felicitaciones, caricias y premios. En la primera etapa (vacunación incompleta), premiaremos siempre que lo haga en el sustrato escogido para casa. Pero una vez podamos bajar al perrito a la calle, dejaremos de premiarlo en casa, y únicamente le premiaremos cuando lo haga en la calle.

SIN SUPERVISIÓN

En los momentos en el que el cachorrito no puede estar vigilado (por la noche o cuando sales a trabajar), éste deberá permanecer en una habitación no muy grande donde previamente se le haya habituado a estar, y donde le sea agradable permanecer. Podemos utilizar un baño o un estudio pequeño, por ejemplo, y habrá que habilitar la estancia de la siguiente manera:

Tendremos que cubrir la totalidad de la habitación exceptuando la zona de descanso y alimentación donde evitará orinar/defecar de manera natural. Así conseguiremos que lo haga sí o sí en el sustrato que hayamos escogido. Poco a poco se irá retirando (aproximadamente cada semana se irá reduciendo la zona, haciéndolo hacia la esquina opuesta al área de descanso y alimentación). Cuidado en retirar demasiado sustrato. Si el perrito hace sus necesidades fuera del periódico, tendremos que volver a poner una zona más amplia de sustrato e ir más poco a poco.eliminar1

Finalmente, se podrá dejar una pequeña zona por si el perro tiene alguna urgencia, pero si se respetan los horarios de salida, deberá hacerlo en la calle la totalidad de las veces.

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¡No podemos exigirle al cachorro un total control hasta los 5-6 meses!

Otros consejos importantes

  1. NO CASTIGAR NUNCA: castigar al perro sólo entorpece el proceso y puede originar más problemas que soluciones (que el cachorro nos coja miedo, que aprenda a reaccionar con agresividad, que entienda que si orina/defeca en nuestra presencia le vamos a reñir y no quiera hacerlo tampoco en la calle cuando estemos nosotros delante, etc.).
  2. Mantener la rutina: hay que respetar los horarios de descanso, actividad, comida y paseo. Los perros son capaces de fijar los horarios, y por lo tanto, si el perro sabe que lo sacas siempre a las 7 de la tarde y, son las 6 y media, se esperará. En cambio, si unos días lo sacas a las 7 y otros a las 8 u 8 y media, como no sabe cuánto tardarás en sacarlo, no aguantará y meará.

También se aconseja dar la comida antes de salir a pasear, pues se activa de esta manera el tracto digestivo y favorece la defecación. La pauta de alimentación será restringida, 2-3 veces al día, dando la última toma de 3 a 5 horas antes de dormir e incorporando un paseo.

  1. No hay que utilizar productos como la lejía o el amoniaco, ya que potencian el olor de la orina y puede favorecer que el perro orine en esos sitios. Utilizaremos productos orgánicos con oxígeno activo capaces de eliminar la materia orgánica.
  2. No debemos pensar que el perro aprenderá con el tiempo, ni mezclar diferentes técnicas y opiniones, tenemos que ser consistentes y constantes para que en todo momento el cachorro pueda prever lo que va a suceder.

Los cachorros aprenden con facilidad. Con paciencia, constancia y, aplicando estos consejos le enseñareis de manera sencilla y eficaz.