A diario los veterinarios nos encontramos con clientes reacios a la castración. En la mayoría de los casos son hombres que creen que si castran a su perro, va a dejar de ser ese “gran macho”. Generalmente, cuando se trata de una hembra, no les parece tan grave. Y en el caso de los gatos, el tema está mucho más aceptado.

Ante cualquier actuación debemos evaluar distintos elementos:

  • Por un lado, el legal: por supuesto que sí es legal la castración de animales siempre que esté indicada por un veterinario y sea realizada por el mismo, garantizando siempre su bienestar.
  • Por otro, el ético: discernir entre lo que está moralmente bien o mal. Podemos seguir diferentes teorías: la ética deontológica, en la que se enfatiza la acción y no sus consecuencias (es decir, no utilizaremos información científica para valorar las consecuencias de la castración, sólo valoramos la acción en sí. De modo que podemos concluir en que un animal tiene derecho a conservar su integridad física); o, la ética consecuencialista, en la que una determinada acción se considera correcta o no en función de sus consecuencias (tendremos que evaluar los pros y contras de la castración atendiendo a el último elemento, el científico).
  • Y, finalmente, el científico.

Aunque son elementos distintos, no son independientes, y en ocasiones la ética y las leyes se basan en información científica. Es este el caso, y basándonos en una ética consecuencialista, vamos a valorar los efectos de la castración desde el punto de vista científico.

Debemos tener en cuenta diferentes aspectos:

  • Físicos: es una cirugía muy sencilla en machos, algo más compleja en hembras por tener que abordar la cavidad abdominal. En cualquier caso, este procedimiento se realiza a diario en las clínicas veterinarias y, los veterinarios clínicos están preparados para garantizar que tu perro/gato esté libre de dolor tanto durante la operación como en el postoperatorio.

Además, como ventaja, la castración previene enfermedades muy comunes como la hiperplasia prostática en machos, y la piometra (infección de útero) y tumores mamarios en hembras.

  • Comportamiento: la pregunta es, ¿sufre el animal si no tiene la necesidad de reproducirse? Más bien el animal que sufre es aquel que no está castrado y no puede reproducirse porque el propietario no se lo permite por las consecuencias que esto supone, ¡cachorros!
Conducta sexualmente dimórfica: Marcaje

Conducta sexualmente dimórfica: Marcaje

En los animales domésticos, la reproducción es una conducta instintiva, motivada por la acción de las hormonas. No existe el sexo placentero en nuestros perros y gatos, su único objetivo es asegurar su descendencia y que su genética perdure. Por lo tanto, si eliminamos la fuente de hormonas, simplemente dejan de tener esa necesidad de procrear, sin ningún trauma.

Aparte de prevenir las enfermedades anteriormente citadas, la castración precoz (antes de alcanzar la pubertad) evita la aparición de conductas sexualmente dimórficas, es decir, aquellas que se presentan en mayor frecuencia en uno de los sexos. Este es el caso de conductas como el marcaje, la agresividad entre machos y, las fugas, por ejemplo, que suponen una molestia para los propietarios.

  • Emocional: ¿experimenta el animal emociones negativas si lo castramos? ¿Dolor, miedo, ansiedad, estrés? ¡De ninguna manera! Como ya se ha comentado anteriormente, quien sí puede experimentar este tipo de emociones (frustración) es aquel animal que tiene la necesidad de reproducirse y no se lo permiten.

Por el momento, fijándonos únicamente en las consecuencias que afectan al individuo que es sometido a la cirugía, podemos decir que hay más pros que contras. Pero, hay más cosas que valorar.

En muchas ocasiones he escuchado comentarios que tienden a humanizar al animal, como: “¡Pobrecito! ¿Cómo lo vas a castrar? ¡Qué disfrute!”. No les juzgo, seguramente es lo que han escuchado siempre en su entorno y, probablemente desconozcan cuáles son las verdaderas necesidades de su animal. Si pensásemos únicamente en el individuo que no está castrado, esta reflexión podría ser correcta, pero ¿cuáles son las consecuencias de este acto? Pues ni más ni menos que uno de los mayores problemas de nuestro país: animales abandonados y maltratados y, refugios que no dan abasto. Cuando hacen esa interpretación, ¿no consideran cuál puede ser el desenlace y fruto de esa cópula o, es que les da igual?

Cachorros abandonados

Cachorros abandonados

Los que trabajamos con animales vemos día a día cómo camadas indeseadas enteras, a veces con las madres, son abandonadas en contenedores, campos, refugios de animales, etc.  Vidas indefensas que en ocasiones tienen la suerte de llegar a las protectoras donde les intentan buscar un hogar y, en otras acaban muriendo o siendo sacrificadas. Y digo yo, ¿no sería más sencillo prevenir y castrar? ¡La prevención siempre sale menos cara!

A nadie le gusta que le obliguen o le prohíban hacer algo. Pero en una sociedad, cuando la gente no se responsabiliza de sus actos, termina siendo necesario hacerlo. Por ello, creo que es imprescindible que la principal medida que se adopte en la lucha contra el abandono y el maltrato de perros y gatos (sobre todo), sea la castración obligatoria. A los que realmente les importe el bienestar de su animal y el de todos, lo van a hacer igualmente. Además, no olvidemos que asimismo los ayuntamientos deben garantizar los servicios de recogida y retención de los animales, atención veterinaria de los mismos y, gestión de las adopciones; servicios que pagamos entre todos. Y, a estos servicios públicos, también hay que sumar la labor de protectoras privadas, que pelean día a día con personal y voluntarios, para sacar adelante a todos estos seres sin hogar.

En resumen, son muchas las ventajas que supone la castración para el individuo, pero son muchas más las que suponen para nuestra sociedad y país. Seamos responsables de nuestros animales. Colaboremos todos en la lucha contra el abandono y el maltrato animal, y contribuyamos en la reducción de la población canina y felina.

¡Comprométete con el bienestar animal!